La acumulación de cuellos de botella en la infraestructura de transporte y los prolongados tiempos de espera para el atraco de embarcaciones en los principales puertos del país están provocando un severo encarecimiento de los productos importados en el mercado nacional.
Esta cadena de ineficiencias operativas genera recargos económicos que terminan impactando de manera directa el bolsillo de la población guatemalteca, la cual asume los costos finales derivados de multas aduaneras, fletes marítimos incrementados y mayores lapsos de movilidad terrestre.
Trabas en puertos
La saturación de los puertos nacionales representa el obstáculo operacional más crítico para las cadenas de abastecimiento de materias primas que sostienen la producción industrial guatemalteca.
Esta problemática afecta de manera prioritaria la recepción de mercancías a granel en el Pacífico guatemalteco, donde las embarcaciones deben permanecer fondeadas a la espera de un turno para maniobrar.
“Hoy tenemos muchos de los buques en Puerto Quetzal esperando poder atracar, entonces principalmente en graneles, no tanto así en contenedores, aunque también hay algunos atrasos”, afirmó Enrique Font, presidente de la Cámara de la Industria de Guatemala (CIG).
A este respecto, el directivo detalló que este tipo de transporte marítimo traslada materias primas fundamentales para la economía del país, entre las que destacan el clínker, hierro, fertilizantes, maíz, soya y trigo.
Estos insumos resultan indispensables para sostener los procesos de fabricación de la industria de la construcción, el sector agroalimentario y diversas cadenas de transformación manufacturera nacional.
Impacto en transporte
Las complicaciones operativas no se limitan a la franja costera, sino que se extienden a lo largo de las principales carreteras del país debido al deterioro de la red vial.
Esta situación ralentiza la circulación del transporte pesado e impone costos adicionales a las corporaciones para mantener sus niveles de abastecimiento habituales.
