El cantautor y productor guatemalteco Adrian Alburez presenta GRACIAS X TANTO, su primer álbum conceptual: un relato que parte de una relación tormentosa, pero trasciende el desamor para explorar cómo enfrentamos nuestros miedos, nuestros impulsos y las decisiones que nos permiten crecer.
DIEZ CANCIONES, UNA MISMA HISTORIA
El disco recorre el desgaste, la negación, la ira, la evasión, la dependencia y las recaídas hasta llegar a la conciencia y la aceptación. «Cada canción tiene una intención, cada canción tiene un motivo de estar ahí», explica Adrian. Por eso, el orden de los temas y sus contrastes sonoros —pop latino,R&Be influencias urbanas— responden a cada estado emocional, no a una fórmula comercial.
El proyecto comenzó a gestarse hace casi tres años y tomó impulso en un campamento creativo en Fraijanes, Guatemala, junto a los productores mexicanos Lucasso y David Zizumbo. Lo que empezó como un disco creció hasta convertirse en un universo artístico que conecta distintos lenguajes.
El título es su gran giro: agradecer no significa justificar lo vivido, sino reconocerlo aprendido. Hoy, casado y en una etapa personal diferente, Adrian comparte la historia de una versión pasada de sí mismo como un regalo para su comunidad: para quienes atraviesan momentos difíciles y para quienes ya los superaron.
Una invitación a mirar atrás sin resentimiento y también a agradecerse a uno mismo por haber seguido adelante.
Mientras escuchaba las canciones, Adrian comenzó a imaginar las escenas que evocaban. Así nació un cortometraje que no se limita a ilustrar el disco: amplía su relato a través del cine. Junto a Ximena Fresse, su esposa, desarrolló un moodboard para definir los símbolos y el lenguaje visual de la obra.
La historia y dirección creativa son de Adrian Alburez y Ximena Fresse, con la participación de Guillermo Dubón, de Piquete Studios; styling de Frances Zipfel; escenografía de Roberto Alburez, y el apoyo del equipo de AZ Music.
En pantalla, el espejo invita a confrontar la propia imagen; las rosas marchitas hablan del paso del tiempo; el fuego puede iluminar o consumir, y el hilo rojo sugiere que un vínculo también puede enredarnos. Estos elementos convierten una experiencia íntima en una narrativa visual abierta a la interpretación de cada espectador.
