La soya, un insumo clave en la producción de alimentos de origen animal en Guatemala

La industria pecuaria guatemalteca, desde la producción de pollo hasta la de cerdo y pescado, depende en gran medida de la alimentación animal. La harina de soya es una de las principales fuentes de proteína en el alimento balanceado que reciben aves, cerdos y peces de cultivo en el país. De ahí que los productores busquen las opciones más eficientes y amigables con el medio ambiente para alimentar a sus animales, como lo es el origen norteamericano. La producción de soya en Estados Unidos acumula, desde 1980, avances medibles en el uso de sus recursos: 60% de mejora en la eficiencia del uso de agua de riego, 48% en el uso de la tierra y 46% en el desempeño energético, además de una mejora del 43% en la eficiencia relacionada con las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese desempeño se verifica mediante el U.S. Soy Sustainability Assurance Protocol (SSAP), un sistema de auditorías independientes en el que participan más de 270.000 fincas de soya en Estados Unidos, con más de 20.000 auditorías cada año. “Las empresas de alimentación balanceada en pollos, cerdos y acuicultura eligen soya sostenible de Estados Unidos porque reduce la huella ambiental de su cadena de suministro y mejora la nutrición de sus productos. Y el 94 % de los productores que la cultivan pertenece a familias que llevan generaciones en la misma tierra”, dice Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para Latinoamérica de USSEC. Para 2030, el sector se propuso reducir en 10 % el impacto del uso del suelo, disminuir en 25 % la erosión del suelo, mejorar en 10 % la eficiencia energética y reducir en 5 % las emisiones totales de gases de efecto invernadero. En Guatemala, donde buena parte de la producción de alimentos de origen animal depende de la alimentación balanceada, la sostenibilidad de insumos como la soya es un dato que también pesa en cómo se producen esos alimentos.