A sus 23 años, Josué Ronald Pérez aplica los conocimientos heredados de su abuelo materno para la siembra, la cosecha y la obtención de café listo para beberse.
En 2021 comenzó la producción del grano en el terreno familiar situado entre la aldea San Pedro Las Huertas y la vecina comunidad de San Miguel Escobar, perteneciente a Ciudad Vieja.
Ahí aprovecha la fertilidad del suelo, situado en las cercanías del volcán de Agua, para el desarrollo de los cafetos y la elaboración del producto que ya se abre paso en ferias artesanales de la región.
El joven emprendedor sigue de cerca cada detalle de la producción, trabajando junto a sus empleados, con el fin de asegurar la calidad los paquetes puestos a la venta.
Paso a paso
Los métodos orgánicos permiten la obtención del café en sus variedades de cereza y nance, muy cotizadas en el mercado nacional.
“Aún así, es bastante difícil ingresar al mercado y la competencia es grande”, señaló Josué, lo que lo obliga a estar en constante investigación para detectar qué busca el consumidor.
Sin embargo, su esfuerzo se ha visto recompensando al presentar “Café de Perro” en ferias artesanales celebradas en Huehuetenango, Quetzaltenango y Zacapa.
Asimismo, visitantes procedentes de Honduras y El Salvador regresaron a sus hogares con uno o dos paquetes entre sus equipajes.
“La verdad, yo aspiro a que mi producto llegue a todos los rincones del país y que pueda trascender a otros lugares. El primer paso ya se dio y ahora debo seguir buscando nuevos horizontes”, indica el caficultor.
